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miércoles, 20 de diciembre de 2017

KUCHISAKE-ONNA (口裂け女 : mujer con la boca cortada)


PERFIL:
Kuchisake-onna (口裂け女 : mujer con la boca cortada) es una leyenda de la mitología japonesa. Trata sobre una mujer que fue asesinada y mutilada por su esposo y se convirtió en un Yōkai (espíritu demoníaco), regresando para vengarse preguntándole a sus víctimas si es hermosa, las cuales al responder son posteriormente asesinadas por ella.

LEYENDA:
La leyenda dice que hace mucho tiempo había una preciosa pero vanidosa mujer que se casó con un samurai. La bellísima mujer era pretendida por muchos hombres y acostumbraba a engañar a su marido. El samurai sabía de las infidelidades de su esposa por lo que un día en un ataque de celos y furia le cortó la boca de un lado a otro mientras gritaba:¿Piensas que eres hermosa?

Aquí es cuando la leyenda toma su inicio. Se dice que hay una mujer con una mascarilla, -lo que no parecería extraño en Japón, ya que la mayoría de habitantes las usan para prevenir enfermedades- que camina por las noches, especialmente las noches oscuras y tenebrosas. Si se encuentra con algún joven, -normalmente estudiantes de secundaria o universitarios- le pregunta: "¿Soy hermosa?" ("Watashi kirei") ("私は美しいんだ?"). Si el joven le responde que sí, ella se quitará la máscara y le preguntará: "¿Y ahora?" ("¿Kore demodesu ka?") ("今度は何なの?"). Lo más probable es que la víctima grite o diga que no. Entonces la mujer le cortará la boca de un lado a otro con unas tijeras. Sí la víctima responde de nuevo que sí, la mujer lo seguirá hasta la puerta de su casa y ahí mismo lo asesinará.

METODOS:
Sin embargo, hay métodos para evitar el fatal desenlace. Según las fuentes, llevar dulces y ofrecérselos puede apaciguarla; en otra versión se dice que si el aludido le contesta con la misma pregunta (¿Soy hermosa?), la Kuchisake-onna quedará confundida y ello le dará tiempo para escapar; y por último, si cuando ella pregunta se le dice que uno tiene prisa y debe atender un asunto muy importante, la mujer se disculpará y le dejará marchar debido a los modales japoneses, marchándose ella también. Otra forma es decirle 3 veces la palabra: pomada. Pero la palabra funciona cantada debido a que no le gusta la pomada. Además de las anteriores, se conoce otra manera según la cual, supuestamente la Kuchisake-onna desaparece: consiste en contestarle "No, eres fea y no quiero ser como tú".

Aún se desconoce lo que Kuchisake-onna hace cuando la primera pregunta es respondida con un no, ya que la mayoría responden con un sí.

PELICULAS:
Hay varias películas basadas en la Kuchisake-onna:
Gakkou no Kaidan (1996)
Kuchisake (2005)
Carved (2007)
Kaiki toshi-densetsu (2008)
Kuchisake-onna 2: La Masacre de las Tijeras (2008)
Kuchisake-onna 0: Biginingu (2008)
Kuchisake-onna: Ritānzu (2012)

SERIES:
En el continente Americano se comenzó a agregar a la Kuchisake-onna:
American Horror Story: Freak Show (2014)
Constantine (2014)




martes, 12 de diciembre de 2017

MORI HIKIKO ( LA LEYENDA DE HIKIKO - SAN )


Mori Hikiko

Mori Hikiko era una jovencita de alguna parte innominada del Japón cuyos padres la hacían víctima del maltrato infantil, razón por la que concurría a las clases con señales de golpes en su rostro y cuerpo. Sus compañeros, lejos de solidarizarse con ella, la despreciaban y la hacían objeto de sus burlas.

Sus maestros, en lugar de ocuparse de ese grave problema, fingían no notar nada extraño. Llama la atención que en una sociedad con estándares de cumplimiento y corrección sociales como el Japón haya sucedido un hecho de tamaña gravedad, pero según la leyenda, ha sido así.


Mori Hikiko deambulaba entre la escuela y su hogar sin hablar con nadie, sin que nadie se aviniera a hacer amistad con ella, y ante la indiferencia o crueldad de sus padres, quienes descargaban en ella sus frustraciones cotidianas. Si no estaban enfadados con ella, simplemente la ignoraban.

La desgracia comenzó a desatarse una tarde en la que Mori Hikiko encontró un pequeño gato vagabundo en los alrededores de la escuela. Lo adoptó como mascota y se sintió muy feliz, luego de tantos y tan largos años de soledad, de tener por fin un compañero.

Como sabía que sus padres se negarían a dejar entrar un animal a la casa, consiguió una caja para que hiciera las veces de hogar de su mascota y le procuró alimento diariamente. Para que sus maullidos no alarmaran a sus padres o a sus vecinos, escondió la caja en un lugar apartado en cercanías de la escuela.

Por un tiempo, Mori Hikiko estuvo contenta con su suerte. Eso se notaba en su forma de vestir y en su talante durante las clases. Casi nadie le prestaba atención, por lo que pocos notaron el cambio.



Sin embargo, hubo dos compañeros de clase que se preguntaron qué era lo que le sucedía a esa joven habitualmente tan tímida y retraída que soportaba en silencio las burlas de sus compañeros.

Decidieron seguirla una tarde al finalizarla el día de escuela. Cuando, una vez más, Mori Hikiko se reencontró con su gatito para llevarle alimento y ponerse a jugar, los malvados muchachos planearon de nuevo propinarle un disgusto.

Al día siguiente, Mori Hikiko llevaba su alegría al encuentro con su mascota, cuando advirtió que el gato no estaba en la caja ni se lo veía u oía en los alrededores. Mori Hikiko se desesperó. Buscó afanosamente por todas partes, pero sólo halló una nota que decía que si quería volverá ver a su gatito debía ir inmediatamente al aparcamiento en donde los maestros y profesores estacionaban sus automóviles. Mori Hikiko acudió corriendo.

Al llegar, vio a sus dos compañeros escondidos junto al automóvil del maestro de la clase a la que concurrían. En sus manos tenían al gato. Mori Hikiko rogó que se lo devolvieran, pero por toda respuesta, y sonriendo malignamente, los muchachos ataron al gato a la parte de atrás del automóvil del profesor justo en el momento en que éste se disponía a subir al vehículo, sin advertir lo que estaba pasando frente a sus narices.

Arrancó su automóvil, pero antes de que pudiera ponerlo en marcha, Mori Hikiko se había aferrado a la cuerda que ataba a su gato. Fue arrastrada durante varias cuadras antes de que alguien notara que el maestro llevaba una niña colgando de su automóvil.

Cuando se detuvo y varios transeúntes se dispusieron a ayudarla, ya era tarde: el animalito había sobrevivido, pero Mori Hikiko, en su esfuerzo por salvarlo, había golpeado demasiadas veces contra el pavimento. Estaba muerta.

Transcurrieron varios meses. Un día los dos muchachos que habían atado el gato de Hikiko al automóvil del profesor (y que nunca habían confesado su culpa) faltaron a la clase. Cuando la escuela se comunicó con sus padres, estos dijeron que habían salido temprano hacia el establecimiento. Se organizó una búsqueda. Fueron encontrados muertos en el estacionamiento de la escuela, donde habían atado el gato de Mori Hikiko al automóvil del profesor.

Habían sufrido tal golpiza que los cadáveres sólo eran reconocibles por el uniforme de la escuela. Ese mismo día, las autoridades hallaron los cuerpos de los padres de Mori Hikiko en su casa. Habían sido muertos a golpes.

Convertida en un muerto viviente alimentado por la sed de venganza del espíritu de la mujer vengadora, Mori Hikiko protege en el Japón a los niños que son maltratados por sus compañeros o sus familiares y a los niños que tienen por mascota un gato. Hay quienes afirman haberla visto, caminando lentamente, con las señales de golpes y maltratos, y de haber sido arrastrada por un vehículo, por las noches del Japón vigilando que los matones reciban su castigo.